Un año más a punto de terminar. Un año en que Corporación Cordillera cumplió su Aniversario Nº15. Un año muy difícil.
Cada vez son menos las posibilidades de contar con nuevos socios, nuevos benefactores y voluntarios que quieran realizar las tareas que requiere la institución para seguir ayudando. No vemos interés por apoyar a quienes nunca podrán disfrutar plenamente la vida ya sea por su condición social y/o económica y, principalmente, por ser portadores de enfermedades crónicas.
Esta es una institución que conoce personalmente los casos, las caras y los dolores de los niños, porque está en contacto directo con ellos. Sabemos de sus infinitas necesidades, a las cuales muchas veces tenemos que decir: «no podemos». Esto provoca una inmensa frustración y nos da la sensación de nadar solos en el inmenso océano de la indiferencia.
Tenemos claro que no somos “viables” para las empresas pues no tenemos posibilidad alguna de invertir recursos en marketing y/o promoción, menos en infraestructura, pero pensamos que la verdadera solidaridad se hace en forma anónima, humilde y directa a quienes realmente lo necesitan, y Corporación Cordillera les puede dar esa posibilidad.
Durante las últimas semanas de 2010, Corporación Cordillera impulsó tres iniciativas solidarias que pusieron un broche de oro a la gestión desarrollada durante el año.